
Para no ser desdentados
Control de pandemias requiere prevención, educación sanitaria y diagnóstico precoz.
* SINDULFO IBARGÜEN POMARINO
* Director fundador de Actualidad Odontológica y Salud; ex jefe del Servicio de Odontología
y Propulsor del Servicio de Periodoncia del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins.
Desde que el hombre llegó a la Tierra aparecieron las enfermedades. Igualmente, la inteligencia y los esfuerzos humanos para defenderse de las dolencias se desarrollaron paulatinamente. Hoy, por ejemplo, para felicidad de la humanidad, la ciencia y la tecnología han avanzado tanto que se ha llegado a implantar células madre para recuperar órganos, curar enfermedades y aún crear otros seres vivientes.
En el campo de la odontología esta suerte de competencia entre patología infecciosa y terapéutica sigue en carrera, sin que la ciencia haya ganado la batalla contra el mundo microscópico, a pesar de su expectante adelanto científico y tecnológico. No se modificarán las estadísticas si, desde la etapa de formación en las universidades, clínicas y consultorios, no se cambia la preponderancia de la política curativa y se pone en primer lugar la divulgación y la práctica de la cultura de prevención y educación sanitaria que, necesariamente, deben estar unidas al diagnóstico precoz y a la aplicación de las más avanzadas técnicas clínico quirúrgicas y farmacológicas.
Esta alianza es la mejor fortaleza para controlar al mundo microscópico causante de la pandemia crónica nacional constituida por el 98% de enfermos de caries dental; 90% de paradenciopatías; 90% de oclusopatías que dejan trágicas secuelas de edentulismo parcial o total, mayormente en clases sociales de menores recursos económicos y habitantes de la región alto andina.
Esta pandemia de enfermedades crónicas que incide en la boca y sus secuelas afecta la salud integral, económica y la estima personal del 95% de nuestros compatriotas. Como dentista, considero oportuno referirme a esta condición patológica causante del estigma que malintencionados ciudadanos latinoamericanos se aprovechan para adjudicar a nuestra población el despectivo epíteto de “PAíS DE LOS DESDENTADOS”, calificativo débilmente reprochado por las esferas del Colegio Odontológico del Perú, universidades, otros estamentos oficiales, programas televisivos y medios de comunicación.
Los odontólogos coincidimos con las invocaciones del Presidente de la República y de sus ex Ministros, tomando en cuenta que es más importante darle el verdadero valor y difusión a la prevención y decoro profesional, que a la dedicación de los colegios odontológicos, centros de estudio superior e instituciones académicas que se concretan a formar y perfeccionar especialistas en cursos recuperativos de post grado muy rentables.
Reiteramos que si el gobierno, las universidades y el gremio odontológico no recogen las recomendaciones vertidas por prestigiosos especialistas, la patología bucal y complicaciones sistémicas no disminuirán así se ponga en manos de todos los dentistas y organizaciones de salud aunque utilicen las más sofistificadas conquistas científicas y tecnológicas del mundo.
LOS ESTRAGOS DE LA GRIPE MORTAL AH1N1
Si bien es cierto que nada tiene que ver la patología de la pandemia mortal AH1N1 con la pandemia crónica de las enfermedades de la boca y el edentulismo, sin embargo, ambas tienen en común el mejor recurso terapéutico indispensable que es la prevención y educación. En el primer caso, para salvar millones de vidas y, en el segundo, tomar medidas que sirvan para aliviar y preservar la salud bucal e integral, fundamentalmente de la mayoría de nuestra población.
La elección un poco contradictoria sirve para reflexionar y considerar de cómo en una gripe mortal, se movilizan todos los estamentos públicos, mientras que en una pandemia crónica bucal se deja degenerar la salud y morir lentamente con múltiples complicaciones sin que los actores ejecuten programas permanentes que aseguren el bienestar de la sociedad.
HACIA LA PREVENCIóN TOTAL
Deseando tener una idea de cuánto cuesta tomar medidas oportunas para disminuir o evitar los efectos de las sucesivas pandemias de gripes que históricamente asolan nuestro país y al mundo, me pregunto una y otra vez ¿cómo encontrar resultados? Y, como no encuentro referencias claras para poner cifras al valor y tiempo que originan los episodios de pandemias mundiales, sus incalculables y funestas consecuencias en pérdida de vidas, en la economía, política y la estabilidad psicosocial de la población y de la familia, me pierdo en la imaginación y finalmente reitero que la única medicina efectiva y barata que está en todas las latitudes, que no tiene fecha de vencimiento y que debe ser aplicada contra toda clase de pandemias y, probablemente, contra toda clase de enfermedades es: la prevención, formación educativa sanitaria y el diagnóstico precoz.
Esta es la insuperable medicina específica para la salud bucal con beneficios sistémicos a largo plazo. Así lo ratifica el eminente odontólogo brasileño Artemio Luiz Zanetti, quien dice: “quizá dentro de 50 años gran parte de la población tendría más dientes sanos; disminuiría verticalmente la necesidad de uso de prótesis si se educa a la población desde todos los estamentos. Si el gobierno aplica medidas de prevención odontológica desde que nace el niño. Hay que comenzar desde el hogar. Con toda certeza la educación preventiva es el mejor remedio”. Si el Gobierno asume el costo para rehabilitar con prótesis social bocas desdentadas se quedaría pobre”, sentenció.